Antes la lluvia era poética, ahora es una excusa perfecta para cancelar cualquier plan. ¿Una boda al aire libre? “Uy, qué mala suerte”. ¿Cena con los amigos? “No, qué pereza mojarse”. ¿Ejercicio en el parque? «Qué peligro, ¿y si me resbalo?». La verdad es que la lluvia no arruina nuestros planes… los mejora, porque nos da la excusa perfecta para quedarnos en casa viendo series y quejándonos del clima.