El Día de la Madre, el país se paraliza. El Día del Padre, en cambio, es un chiste. A lo sumo te regalan una corbata (aunque llevas 10 años sin usar una), una loción barata o, si hay suerte, una parrillada en casa… que termina cocinando el mismo padre homenajeado. ¡Ah, pero el Día de la Madre sí es sagrado!