La justicia es ciega… pero porque tiene los ojos tapados con billetes. Mientras los pobres cumplen condenas por robar comida, los políticos corruptos salen libres con un tecnicismo legal. Jueces con fortunas inexplicables, fiscales que «pierden» pruebas y abogados que negocian absoluciones en almuerzos exclusivos. La cárcel solo es para los que no tienen cómo comprar su salida.