Antes eran dioses, luego los gobiernos, ahora es un algoritmo. Decide qué ves, qué compras, a quién conoces y hasta por quién votas. ¿Crees que tienes libre albedrío? Prueba a buscar información fuera de tu burbuja digital y verás cuán invisible es tu jaula. Los algoritmos de las redes sociales moldean tu pensamiento con precisión quirúrgica: si no piensas como ellos quieren, simplemente desapareces del mapa. La censura ya no es con balas, es con códigos de programación.