Olvidar estratégicamente es un arte. ¿Te invitan a una reunión aburrida? “Ayy, se me olvidó”. ¿Te piden que hagas una fila larguísima en el banco? “¿Qué fila? No veo nada”. Aprende a usar la demencia selectiva para librarte de favores indeseados, tareas molestas y reuniones de Zoom con sobrinos que nunca ves. Además, cómo fingir que no entiendes la tecnología cuando te piden que ayudes con trámites digitales, pero curiosamente sí saben usar Spotify y Netflix sin problema. Están buscando una víctima disfrazada de favor.
