A los 20 procrastinar era un vicio, a los 60 es una técnica de preservación. ¿Dejar todo para mañana? Claro, porque si lo haces hoy, te quitas el placer de quejarte de ello. Aquí podríamos aprender las mejores técnicas para parecer ocupado sin hacer nada, desde «el paseo existencial por la casa» hasta «la reorganización innecesaria del escritorio». Además, cómo contestar cuando te piden algo urgente: «Déjame revisar mi agenda… oh, mira, está llena de no hacer nada».