Parece que hay gente que cree que seguir en contacto con los compañeros del colegio es obligatorio. Es un misterio estúpido por qué esas reuniones siempre terminan en competencias absurdas de “quién tuvo más éxito”, los que insisten en recordar anécdotas que a nadie le importan y las estrategias para escapar cuando alguien empieza con la frase: “¿Te acuerdas cuando…?”.