Después de tantas décadas, de tantas modas, de tantas preocupaciones… llega el glorioso momento donde ya no nos interesa lo que la gente piense. Se acabaron los miedos, las poses, las preocupaciones por el qué dirán. Ahora podemos ser viejovenes dementes, irreverentes y felices. Y si alguien se queja, que se aguante… porque, total, ya no nos importa.