Nada reúne más tontos por metro cuadrado que una discusión política. No importa el país, el siglo o la plataforma digital, siempre habrá alguien convencido de que su candidato es la reencarnación de Dios y el otro es el anticristo. Haz que se pregunten por qué los viejóvenes ya no caemos en la trampa y sabemos cómo identificar a un fanático en menos de tres frases y técnicas para escapar de cualquier conversación política sin perder la dignidad.