Te jubilaste, te felicitaron y ahora todos esperan que te dediques a darles de comer a las palomas o a cuidar rosales como un monje zen. Pero tú tienes otros planes. Aprovecha tu recién ganada libertad para explorar opciones más dignas, como viajar con descuentos estratégicos, aprender habilidades inútiles solo por diversión (¿curso de insultos en latín, tal vez?) y convertirte en un maestro del sarcasmo en redes sociales. También, cómo responder cuando alguien dice: “Ahora tienes todo el tiempo del mundo para ayudarme con…”.