Quisieras conversar con ellos, pero primero deben atender los 72 chats de su vida: el chat de los exempleados de la empresa que más los explotó, el de los vecinos que organizan vigilias por la seguridad del barrio, el de los exalumnos de la secundaria y hasta el de “amigos del dominó” que solo discuten sobre quién tiene la peor cadera.
