Nunca falta el que escucha música solo porque la recomiendan otros idiotas igual de desorientados. Explora cómo detectar a los que nunca han disfrutado una canción por sí mismos, los que creen que un algoritmo de Spotify es su guía espiritual y el horror de descubrir que alguien ya no disfruta la música, sino que la usa como accesorio social.