Nos venden la idea de que hay bandos políticos que luchan ferozmente por ideales distintos, pero en realidad, todo es un show montado para que parezca que hay diferencias. Es como una pelea de lucha libre: golpes espectaculares en público, pero en privado se reparten el botín y se van de copas juntos. Nos dicen que hay una izquierda y una derecha enfrentadas, pero lo único que comparten es su hambre de poder. En las elecciones, se gritan y se insultan, pero cuando hay contratos y favores de por medio, se abrazan como hermanos de la misma mafia. La verdadera oposición no está en los partidos, está en la gente que ya no se traga este circo.
