Las escuelas ya no educan, solo entrenan. Pensar es peligroso, cuestionar es subversivo. Memoriza, repite, aprueba exámenes, consigue un título y únete a la fila de endeudados sin futuro. El sistema educativo no está diseñado para liberar, sino para domesticar. Si aprendes demasiado, te vuelves un problema. Si sigues el guion, te premian con un trabajo que odias y una vida que no elegiste. Bienvenido al adoctrinamiento 2.0.
