Tormentas inesperadas, sequías interminables, incendios masivos… La tecnología para modificar el clima existe y ya se usa, pero te dicen que son «fenómenos naturales». No necesitas creer en teorías conspiranoicas para ver que cada desastre beneficia a alguien. Un país pierde cultivos, otro vende sus reservas. Una ciudad queda devastada, otra gana contratos de reconstrucción. La guerra moderna no se libra con bombas, sino con catástrofes programadas.
