Nos vendieron que ser tu propio jefe era la clave del éxito. Ahora trabajas 16 horas al día sin seguro, sin estabilidad y sin descanso. No tienes vacaciones, pero «eres dueño de tu tiempo». No tienes salario fijo, pero «estás construyendo tu sueño». La explotación laboral evolucionó: ya no necesitas un jefe, ahora tú mismo te esclavizas con una sonrisa.