No hay dinero en los sanos. La industria médica no busca curarte, sino convertirte en un cliente de por vida. Un tratamiento crónico genera más ganancias que una cura definitiva. Te venden enfermedades nuevas, crean fobias innecesarias y convierten la salud en un privilegio para quienes pueden pagarla. Si quieres vivir, abre la billetera.
