Visita barrios pobres para «conectar con la realidad». Tómate selfies con niños desnutridos y siéntete un héroe por donar 10 dólares. El sufrimiento se ha convertido en un espectáculo para viajeros en busca de experiencias «auténticas». No importa si no ayudas realmente, lo importante es que puedas presumirlo en redes sociales.
