Mientras tú sigues peleando por un salario digno, las inteligencias artificiales ya tienen voz y voto en las grandes decisiones corporativas. No se cansan, no piden vacaciones y son más eficientes que cualquier CEO. ¿Su siguiente paso? Tomar decisiones por encima de los humanos. Pronto, una IA decidirá si mereces un crédito, un tratamiento médico o hasta un juicio justo. Spoiler: no hay juicio justo contra un algoritmo.
