Los policías no son soldados disfrazados ni jueces con pistola. En este mundo, su labor es proteger, no reprimir, y la justicia no depende del color de piel ni del estatus social. No hay brutalidad policial ni impunidad para los abusos de poder. Las cárceles no están llenas de pobres, mientras los delincuentes de cuello blanco siguen libres. Aquí, el lema «proteger y servir» se cumple de verdad. Pero claro, si esto fuera real, los gobiernos perderían una de sus herramientas favoritas para mantener a la gente controlada a punta de miedo.